domingo, 13 de septiembre de 2015

El 86% de la población penal en Chile no ha completado su escolaridad


Falta de educación, de salud, consumo previo de sustancias problemáticas como drogas o alcohol, son algunas de las condiciones y conductas que más se repiten, en el primer estudio de "Exclusión en personas privadas de libertad" del país.
De acuerdo a los resultados entregados por el primer estudio de "Exclusión en Personas Privadas de Libertad" en el país, impulsado por la Fundación San Carlos de Maipo y realizado por Paz Ciudadana, el 86% de la población penal encuestada no cuenta con educación escolar completa. Este análisis permitió establecer una trayectoria en la vida de los sujetos, identificando el acceso a derechos que han tenido en libertad y al interior de la cárcel.

La Fundación San Carlos de Maipo, que ha trabajado con población penal desde el 2012, lanzó este estudio de Exclusión, con apoyo de Gendarmería, donde se encuestó a más de dos mil internos de recintos penales ubicados en: Antofagasta, La Serena, Rancagua, Concepción, Temuco, Puerto Montt, Santiago Sur, Colina I y CPF San Joaquín. Además,

En entrevista con Publimetro, el gerente general de la Fundación San Carlos de Maipo, Marcelo Sánchez, explicó que el estudio se realizó por el  interés de ir detectando factores que inciden en las conductas delictivas de la población penal, así como en los elementos que contribuyen a su reinserción, a partir de la realidad intrapenitenciaria.

"La falta de acceso a determinados bienes sociales como la educación y la salud, constituyen factores de riesgos que catalizan comportamientos 'antisociales'. También queríamos determinar si las condiciones de exclusión, previa a la reclusión, disminuían o se profundizaban al interior de las cárceles", señala.

Entre los resultados se despliega que el 7,3% es analfabeto. Este bajo nivel formativo se relaciona con condiciones familiares: baja escolaridad de los padres y problemas familiares y económicos. Además, 1 de cada 4 internos tuvieron un padre/madre interno, antes de la reclusión. Asimismo, el 64,7% abandonó su hogar siendo menor de edad y el 42,5% estuvo alguna vez en un centro de menores, y también se registraron altos índices de consumo de drogas y alcohol, previo al encarcelamiento llegando a un 61,6%.



Sánchez señala que "esto nos refiere a mirar en profundidad cómo la falta de acceso a determinados bienes sociales, puede incidir a potenciar comportamientos antisociales en una persona con riesgo criminológico y, en consecuencia, debiera poner un alerta en factores de riesgos, tales como la deserción escolar, el consumo problemático de drogas y alcohol, el abandono temprano del hogar, el acceso a la salud, el embarazo adolescente y otros que puedan catalizar conductas de riesgo".

El estudio determinó que la pérdida de relaciones significativas durante el período de condena y contar con antecedentes post condena, "dificultan gravemente sus procesos de inserción en la comunidad". Si bien los internos en general cuentan con un capital formativo que ha mejorado, esto no es suficiente por si mismo para lograr la reinserción social.

Marcelo Sánchez, afirma que los altos índices de reincidencia y el bajo acceso a programas efectivos de reinserción dentro de las cárcles, sugieren la necesidad de evaluar si tales recursos pueden ser más eficientemente utilizados en fortalecer el sistema de penas alternativas. "Se debe poner como foco disminuir la reincidencia y potenciar la efectiva reinserción social que fortalece los vínculos pro sociales, al centrarse en la persona por sobre el delincuente", agrega.

PUBLICADO : 6 Julio  2015 en Publimetro


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