Falta de
educación, de salud, consumo previo de sustancias problemáticas como drogas o
alcohol, son algunas de las condiciones y conductas que más se repiten, en el
primer estudio de "Exclusión en personas privadas de libertad" del
país.
De acuerdo a los resultados
entregados por el primer estudio de "Exclusión en Personas Privadas de
Libertad" en el país, impulsado por la Fundación San Carlos de Maipo y
realizado por Paz Ciudadana, el 86% de la población penal encuestada no cuenta
con educación escolar completa. Este análisis permitió establecer una
trayectoria en la vida de los sujetos, identificando el acceso a derechos que
han tenido en libertad y al interior de la cárcel.
La Fundación San Carlos de Maipo,
que ha trabajado con población penal desde el 2012, lanzó este estudio de
Exclusión, con apoyo de Gendarmería, donde se encuestó a más de dos mil
internos de recintos penales ubicados en: Antofagasta, La Serena, Rancagua,
Concepción, Temuco, Puerto Montt, Santiago Sur, Colina I y CPF San Joaquín.
Además,
En entrevista con Publimetro, el
gerente general de la Fundación San Carlos de Maipo, Marcelo Sánchez, explicó
que el estudio se realizó por el interés
de ir detectando factores que inciden en las conductas delictivas de la
población penal, así como en los elementos que contribuyen a su reinserción, a
partir de la realidad intrapenitenciaria.
"La falta de acceso a
determinados bienes sociales como la educación y la salud, constituyen factores
de riesgos que catalizan comportamientos 'antisociales'. También queríamos
determinar si las condiciones de exclusión, previa a la reclusión, disminuían o
se profundizaban al interior de las cárceles", señala.
Entre los resultados se despliega
que el 7,3% es analfabeto. Este bajo nivel formativo se relaciona con condiciones
familiares: baja escolaridad de los padres y problemas familiares y económicos.
Además, 1 de cada 4 internos tuvieron un padre/madre interno, antes de la
reclusión. Asimismo, el 64,7% abandonó su hogar siendo menor de edad y el 42,5%
estuvo alguna vez en un centro de menores, y también se registraron altos
índices de consumo de drogas y alcohol, previo al encarcelamiento llegando a un
61,6%.
Sánchez señala que "esto nos
refiere a mirar en profundidad cómo la falta de acceso a determinados bienes sociales,
puede incidir a potenciar comportamientos antisociales en una persona con
riesgo criminológico y, en consecuencia, debiera poner un alerta en factores de
riesgos, tales como la deserción escolar, el consumo problemático de drogas y
alcohol, el abandono temprano del hogar, el acceso a la salud, el embarazo
adolescente y otros que puedan catalizar conductas de riesgo".
El estudio determinó que la
pérdida de relaciones significativas durante el período de condena y contar con
antecedentes post condena, "dificultan gravemente sus procesos de
inserción en la comunidad". Si bien los internos en general cuentan con un
capital formativo que ha mejorado, esto no es suficiente por si mismo para
lograr la reinserción social.
Marcelo Sánchez, afirma que los
altos índices de reincidencia y el bajo acceso a programas efectivos de
reinserción dentro de las cárcles, sugieren la necesidad de evaluar si tales
recursos pueden ser más eficientemente utilizados en fortalecer el sistema de
penas alternativas. "Se debe poner como foco disminuir la reincidencia y
potenciar la efectiva reinserción social que fortalece los vínculos pro
sociales, al centrarse en la persona por sobre el delincuente", agrega.
PUBLICADO : 6 Julio 2015 en
Publimetro
un problema que aun requiere mucho más apoyo del Estado.
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