miércoles, 23 de septiembre de 2015

domingo, 20 de septiembre de 2015

Análisis de los datos arrojados

1.- Los menores que más presentan deserción escolar son los de catorce años, ya que se representan un total de 800 jóvenes de un total de 1950 correspondiendo al 41 % de la población penal menor de edad. Y dentro de los 800 menores, el curso que mayor deserción tiene es octavo básico, con un total de 200 jóvenes correspondiente a un 25% de los jóvenes de 14 años y a un 10,25% de la población penal total.
De lo anterior puede deducirse que la gran cantidad de desertores de octavo básico se debe a que, por lo general, al pasar de educación básica a enseñanza media, los estudiantes, en su mayoría, deben buscar un nuevo escenario, muchas veces saliendo de su población, lo que sumado al gasto en transporte, producen que el alumno opte entre asumir el gasto y el esfuerzo que supone el educarse, o intentar aportar económicamente al hogar, decidiendo muchas veces por la segunda opción, abandonando su proceso educativo.

2.- Teniendo en cuenta que entre los catorce y quince años comienza la adolescencia, periodo en que el joven se aísla y comienza a formar su mundo privado, su búsqueda de identidad y a contradecir a sus padres podríamos afirmar que son elementos claves en un posible inicio de una vida delictual; ésta sumado a la posible influencia de amistades. Así que la relación entre delincuencia y deserción escolar se ven directamente proporcionales entre estas edades.

3.- Es preocupante la cantidad de jóvenes con 0 (cero) nivel de escolaridad (un total de 110 menores)

4.- De acuerdo a las edades, la deserción escolar va disminuyendo paulatinamente, observándose las siguientes cifras: los menores con 14 años de edad que al momento de delinquir se encuentran en estado de deserción escolar corresponden a 800, siendo el 41% del total de la población, bajando a 500 jóvenes a los 15 años, correspondiendo a un 25,6% del total; por otro lado los jóvenes de 16 años que han abandonado el sistema escolar son 350 correspondiente al 17,9% del total de la población, finalizando con los menores de 17 años de edad los que serían un total de 300 correspondientes a un 15,3% de la población penal completa.

Conclusiones
Es importante en primer lugar apoyar fuertemente las transiciones en la formación escolar, partiendo con el paso de la pre-básica a primer ciclo de enseñanza básica, ya que hay un total de 110 jóvenes correspondientes a un 5,64% de la población total. A lo que pudiese sumarse el fortalecimiento de la educación preescolar y salas cunas públicas.
Por otro lado debe guiarse a los jóvenes en la transición del segundo ciclo de enseñanza básica a la educación media, pues la gran mayoría de los desertores (con 340 menores, correspondiente al 17,43% del total del universo estudiado, más un total de 268 jóvenes que desertan en primero medio, lo que corresponde al 13,74 % del total de la población penal) se encuentran en este nivel de transición.

Otro dato importante, es que 1365 menores condenados entre 14 y 17 años de edad, correspondiente al 70% del total del universo estudiado, no terminaron enseñanza básica, lo que lleva tempranamente al mundo delictual. Por lo tanto deben fortalecerse estos niveles educacionales con la finalidad de que el niño no abandone el sistema.